viernes, 17 de febrero de 2012

Por si habían pocos gatos...

Volviendo a fotografiar tras un tiempo de parón os traigo unas nuevas fotografías de gatos y un retrato.











Descargar Lightroom 4 Beta

Si eres fotógrafo seguramente conozcas Lightroom, uno de los principales programas de Adobe para la edición fotográfica, junto a Photoshop.

Hace poco tiempo Adobe puso a disposición pública la beta de la versión 4, para todo el que la desee probar.

Está disponible para Mac, Windows x86 y Windows x64.

Para descargar tienes que estar registrado, o registrarte, en la web de Adobe y luego seguir los pasos en el enlace que pongo al final. Aunque la página está en inglés, cuando lo instales estará en el idioma de Cervantes, el Castellano.

Más adelante intentaré poner cuales son los cambios con respecto a la versión 3, pero sirva de ejemplo la siguiente captura de pantalla.



Descargar: http://labs.adobe.com/technologies/lightroom4/

martes, 7 de febrero de 2012

Crisis Fotográfica

Hola a todos.

Se que llevo bastante tiempo sin pasarme por aquí, razón por la cual podéis pensar que el blog ha muerto.

Sería fácil de pensar eso, desde luego, pero no sería justo.

Este blog ha sido muy importante para mi y se que para algunas personas también una ayuda.

Actualmente estoy atravesando una grave crisis fotográfica por la cual soy incapaz de fotografiar nada. No es la primera vez que me pasa... y ojalá fuera la última vez.

Además estoy estudiando algunas cosas para trabajar y más trabajo que nunca. Apenas tengo horas libres.

Con esto quiero decir que no se cuando podré volver de lleno al blog, pero espero hacerlo pronto.

Eso sí, con la cantidad de vídeos que puse la última vez tenéis para aburriros jejeje.

Os mando un saludo muy grande y ojalá que vuestras fotos sean la envidia de los demás.

Hasta pronto.

Att. Daniel.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Strobist: La ley de la inversa al cuadrado



En fotografía con flash es muy importante tener siempre en cuenta la ley de la inversa al cuadrado. Esta nos ayudará a entender el porqué de algunas cosas a las hora de iluminar con flashes.
Pero, ¿en qué consiste realmente?

Explicación aburrida:
Empezaré poniendo la descripción aburrida y técnica.
Esta ley física nos muestra que la intensidad de una fuente de luz puntual (por ejemplo un flash) disminuye el cuadrado de la distancia que recorre con respecto a la fuente de luz. Si la distancia es el doble, la intensidad se reduce a su cuadrado.
Para entenderlo mejor. Si entre el sujeto y el flash hay 1m de distancia, tendremos un valor 1 de iluminación. Si ahora la distancia entre sujeto y flash es de 2m, el valor de iluminación será 1/4 (una reducción al cuadrado de 2).
¿Lo has entendido? Mucha gente no lo entiende así, por lo que si eres de esas personas no te preocupes en exceso, ahora iré con otra explicación más “divertida”.

Explicación divertida:
Primero mira la siguiente imagen.


En ella puedes observar como desde un determinado punto, donde está el flash, la luz sale en dirección recta. Si te fijas conforme la distancia es mayor, tiene menor intensidad, a pesar de que la potencia usada es la misma siempre. Pero además hay otra cosa. Cuando la luz sale del flash su ángulo es muy pequeño y, al final del dibujo, el ángulo de iluminación es mucho mayor.

Esto se debe a que, a pesar de que la luz pierde intensidad cuando mayor distancia recorre, también se expande más, llegando a más sitios.

¿Lo has entendido ahora? ¿Sí? ¿Tampoco? Pasamos a la definitiva, un ejemplo práctico.



Ejemplo práctico:


Como eres un fotógrafo muy reconocido (ya nos gustaría...) la empresa de cosméticos “La mascarilla verde” te ha pedido que hagas una fotografía de su junta directiva al completo para un calendario que saldrá el próximo año.

La fotografía será tomada en el despacho del presidente de la empresa, donde tendrás que tirar de una iluminación artificial, osea, flash.

El problema viene cuando ves que son 10 directivos y están colocados en en dos filas de 5 personas cada uno.

Pones el flash a 1.5m de los directivos, haces la foto y ¡MIERDA!, te das cuenta de que la primera fila de personas genera una sombra horrible sobre las personas de la segunda fila. ¿Qué hacer? Muy sencillo, pensar en “La ley de la inversa al cuadrado”.

Aplicando esto, cogeremos el flash, lo alejaremos bastante (según tengo entendido lo ideal para fotos de grupos es hasta 7m) y probaremos.

Al revisar la fotografía nos damos cuenta que todos los sujetos están bien expuestos y las sombras son tan difusas que no molestan nada.

¿Qué ha pasado?

En la primera fotografía la luz recorría muy poca distancia desde el flash hasta los sujetos, por lo que era muy dura tenia prácticamente toda su intensidad. Además, estaba poco dispersa.

¿Recuerdas el dibujito de más arriba?

Cuando se coloca el flash más lejos la luz pierde fuerza, intensidad, por lo que no es tan dura, sino más suave. Además también tiene un ángulo mayor de dispersión. Sumando ambas cosas tenemos una luz agradable, que ilumina por igual a todas las personas y no genera sombras duras.

Eso es la ley de la inversa al cuadrado de forma aplicada.

¿Lo has entendido ahora? Eso espero, sino vuelve a leer este artículo. Si aún así no lo entiendes, pregunta. Hay personas a las que les cuesta mucho entender este concepto, tengo entendido.

Resumiendo:

Cuando más lejos está la fuente de luz menor intensidad tendrá esta y mayor dispersa estará.

Cuando más cerca esté la fuente de luz mayor intensidad tendrá y menor dispersión.


Espero que te haya gustado este artículo y te sea de utilidad.


Un saludo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

Entrevista: Fernando Manso

Fernando Manso es un fotógrafo español que ha fotografiado la ciudad de Madrid de una forma que nadie está acostumbrada a ver.



Fernando Manso, galardonado en 2009 con el Premio Nacional de las Artes en Gastronomía y una exitosa carrera a sus espaldas, ha conseguido dar el do de pecho con este libro, en el que comenzó a trabajar en 2008. Tras un largo periodo de documentación para localizar espacios adecuados, las últimas fotos las hizo en febrero de este año. Y es que, según cuenta el autor en una entrevista concedida a 8madrid sur TV, “buscaba retratar un Madrid distinto, son fotos en las que no hay sol, sino una luz suave y matizada”, algunas de ellas hechas después de muchos días de buscar la imagen que deseaba, como le ocurrió con el Palacio de Cristal del Retiro. Varios amaneceres vio Manso hasta que encontró la luz que le gustaba para hacer clic con su máquina.
El libro está prologado por la escritora Ángeles Caso y en él encontramos imágenes de lugares conocidos de Madrid como la Gran Vía, el monumento homenaje a las víctimas del 11 M, el Museo del Prado. Cosmocaixa o el Castillo de Manzanares, entre otros, además de bellas instantáneas de lugares naturales de la región, como la Pedriza, Cercedilla o Somosierra.

viernes, 4 de noviembre de 2011

La mirada del fotógrafo III: La regla de los tercios y la sección áurea


En lo que a fotografía se refiere seguro que todos hemos oído alguna vez algo relacionado con la regla de los tercios, pues es algo que suele mencionarse bastante.

Pero, ¿qué es? ¿en qué consiste realmente? ¿cómo aplicarlo? A continuación daremos respuesta a estas preguntas, pero además también hablaremos de la sección áurea, que es posible que te suene menos pero que está muy relacionada con la regla de los tercios.

¿Qué es? 

Podemos decir que la regla de los tercios es una de las reglas más sencillas de fotografía y que, por ello, es de las primeras que se aprende. 

Dicha regla trata de hacer una aproximación de la proporción áurea (de ahí su relación) que intenta distribuir el espacio dentro de la imagen dotando así de mayor atracción al centro de interés.

¿En qué consiste realmente?

Como su nombre indica, consiste en dividir la imagen en tres tercios horizontales y verticales, dando como resultado cuatro puntos de intersección.

Según la regla en esos cuatro puntos de intersección estará situado el centro de interés potencial, alejando este del centro de la fotografía.





¿Cómo aplicar esta regla?

Aplicado en fotografía, cuando solo hay un centro de interés, es muy fácil de aplicar. Si, por ejemplo, tenemos el retrato de una persona que mira hacia la izquierda, situaremos a esta persona en el punto de intersección superior derecho, dejando así aire suficiente a la izquierda para la mirada y, a la vez, haciendo la imagen más atractiva que si hubiera estado en el centro.

Pero puede darse el caso de que tengamos dos centros de interés en lugar de uno. ¿Qué se haría entonces?
La solución no es excesivamente difícil. Buscaríamos, de nuevo, situar los dos puntos de interés en los puntos de intersección, tratando de ponerlos opuestos diagonalmente. ¿No lo entiendes? Imagina que estás retratando a un padre y su hijo. Al padre lo colocas en el punto de intersección superior izquierdo. Esto significa que el punto diagonalmente opuesto será el inferior derecho, que es donde situaremos al hijo.
Como puedes ver, no es una regla muy complicada de aplicar y que, por lo general, dará un toque de calidad a nuestras imágenes. Sino acabas de verlo así te animo a fotografiar varias cosas (personas, paisajes, etc...) y hagas la misma fotografía con el punto de interés en el centro y luego en un tercio, notarás la diferencia. Recuerda que practicando se graba mejor.

¿Cuando hay que aplicar esta regla?

La teoría dice que siempre que se pueda se ha de aplicar, ya que como he dicho, da ese plus de calidad a nuestras imágenes además de hacerlas más atractivas a la vista.

Pero todos sabemos que una cosa es teoría y otra distinta la práctica. Por lo que realmente no estamos obligados siempre a usar esta sencilla regla.

En mi humilde opinión, dependerá del resultado que busquemos y de las circunstancias. Es posible que un centro de interés nos interese más dejarlo centrado que un tercio o que no tengamos el suficiente espacio para descentrar dicho punto fuerte de la imagen.

Ufff... esto está bien, pero se me hace difícil imaginar las líneas en mis imágenes.

No te preocupes en exceso, al principio puede parecer un poco sencillo, pero a poco que entrenemos un poco el ojo será fácil de “ver” a la hora de tomar las fotografías.

En algunas cámaras, especialmente las DSLR, si trasteas por los menús (o acudes a ese extraño libro que nadie mira llamado Manual de instrucciones) es posible que encuentres una opción para activar una retícula, que no es otra cosa que las líneas divisorias de los tercios. Eso sí, solo lo verás en el modo de visión en directo.

Mi recomendación es que te familiarices con los cuatro puntos fuertes y aprendas a situarlos en el rectángulo de tus imágenes para no depender de ello.

La sección áurea, ¿por qué tiene que interesarme?

La sección áurea nos permite establecer una asimetría donde las partes de la imagen comparte el sentido común, por eso es interesante y de ahí que la regla de los tercios derive de esta sección áurea.
Por lo general se ha usado en geometría, pero se ha trasladado al arte del dibujo y la fotografía.

De hecho fue inventada por los griegos y se la denomina la “división armoniosa” mejor conocida. Está basada en pura geometría. Los fotógrafos generalmente no tienen la necesidad o la oportunidad de construirla, ya que para ello se necesitan cálculos matemáticos complejos y tiempo.
Su importancia reside en el hecho de que todas las áreas están íntegramente relacionadas.





¿Hay más reglas de este tipo?

Por supuesto que sí, mencionaré una más, una que nos ha llegado del renacimiento: La serie Fibonacci.
Consiste en una secuencia de números donde cada uno es la suma de los dos anteriores (1, 2, 3, 5, 8, 13...) El encuadre se subdivide de acuerdo con las proporciones de sus propios lados. De hecho existe una amplia variedad de subdivisiones que obedecen a un cierto principio interno y todas ellas tienen el potencial de crear imágenes interesantes.

Soy fotógrafo ¿realmente necesito saber todo esto?

Es cierto que estas reglas son geniales para el pintor, pero ¿y para un fotógrafo?

La fotografía suele exigir inmediatez, por lo que ponerse a calcular espacios, proporciones, etc, no parece ir de la mano de la mencionada inmediatez. 

Pero sí se puede hacer algo. Buscar fotografías en las que se apliquen estas reglas y entrenar nuestro ojo para que, cuando hagamos una fotografía, podamos “reconocer” estas proporciones que dotan nuestras imágenes de un mayor interés.

Está claro que no es producto de una tarde estudiando a lo loco, sino de tiempo.

De todos modos, para hacer buenas fotografías, no es necesario del todo aplicar ni saber estas reglas, pero toda ayuda viene siempre bien, ¿no?

Mi recomendación es que te familiarices cuanto antes con la regla de los tercios y no la olvides nunca. En cuanto a las otras si aprendes a aplicarlas, mejor que mejor. Y si te cuesta mucho, no te vuelvas loco. La teoría y la práctica pueden parecer iguales, pero entre ambas suele haber más diferencias que parecidos.


Nos vemos en el próximo fascículo.

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lunes, 31 de octubre de 2011

La mirada del fotógrafo II: Composición y reglas útiles


Una de las primeras cosas que aprende un fotógrafo novato, además de controlar la cámara, es a componer.

Este es un aspecto muy importante, pues si no se compone bien podemos arruinar una fotografía por impactante que sea.

Pero, ¿en qué consiste la composición en la fotografía?

Dicho a groso modo es colocar el sujeto o sujetos a fotografiar en la fotografía. Pero no es tan sencillo, ese es un primer paso. Hay más cosas a tener en cuenta. Además de organizar los sujetos en la fotografía, también hay que hacerlo con sentido, con armonía y equilibrio.

Algo que nos ayudará a hacerlo es tener en cuenta los siguientes puntos:

Identificar el centro de interés

Esto nos ayudará a tener una idea de la que partir. A partir de ese centro de interés, o sujeto principal, compondremos el resto de la fotografía. Esta es la regla más importante, ya que si no sabemos qué vamos a fotografiar, no haremos ninguna fotografía.


Rellenar el encuadre

Esto no significa que tengamos que cargar nuestra imagen con todos los detalles posibles, en fotografía generalmente menos es más.

Rellenar el encuadre significa hacer que el centro de atención de la imagen ocupe la mayor parte del encuadre. Imagina, por ejemplo, un paisaje y en dicho paisaje un puntito que apenas ocupa el 10% de la imagen. Obviamente el centro de atención es el paisaje, no la persona que queríamos fotografiar. Ahora bien, si esa misma fotografía la hacemos, pero de modo que la persona ocupe 2/3 de la imagen, haremos que nuestro sujeto sea el motivo principal y, a la vez, explique que está en un lugar con un bello paisaje.





Haz buen uso de las línea visuales

Las lineas en fotografía pueden ser un gran aliado si sabemos ponerlas de nuestra parte, ya que nos sirven para, entre otras cosas, dirigir la mirada de quien visualiza la fotografía.

Es importante tener esto en cuenta ya que si nuestro sujeto está a la derecha de la imagen y hay unas líneas que van hacia la izquierda, lo que haremos será decirle a la mirada que se aleje del sujeto principal. En cambio, si las líneas van hacia la derecha, impulsarán a mirar hacia el sujeto.





La importancia de la dirección

La regla es la siguiente: “Si hay algo en la fotografía que parezca estar en movimiento, tiene una dirección en la que se mueve”. Esto es algo muy obvio pero de inicio puede parecer difícil de llevar a la fotografía. 

¿Cómo hacerlo? En jerga fotográfica lo llamamos “dejar aire”. Esto significa dejar espacio en la dirección en la que se mueve el sujeto. Si fotografiamos un coche que entra por la izquierda hacia la derecha, deberemos dejar un espacio vacío en la derecha, dando a entender que el coche va hacia allí. Esto no solo dotará de realismo a nuestra imagen sino que dará más información al cerebro de las circunstancias de la escena.





Repite, repite y repite elementos, el efecto “Pattern”

De entrada quiero dejar claro que no estoy diciendo que tengamos que repetir un mismo motivo hasta la saciedad en nuestras imágenes, ni tampoco que lo hagas siempre. Esta regla funciona bien en algunas circunstancias, por lo que es importante estar atento a cuando puede usarse. Además hay que tener en cuenta que no tiene porqué rellenar todo el encuadre.

La repetición de algunos elementos en nuestras fotografías pueden aportar factores psicológicos como el sentido de la unión o el compañerismo.

Por ejemplo, a veces será bueno fotografiar un gato y, en otras circunstancias, fotografiar tres gatos jugando en la misma escena. 





El número mágico: 3

En fotografía existe un número especial, denominado el número mágico. Este número es el 3. 
¿En qué se aplica? En fotografías en que se repitan los motivos. Por ejemplo, si fotografiamos un balcón con macetas, es mejor que hayan tres a que hayan diez. ¿Por qué? Por que diez saturan la imagen de información y al final la fotografía puede perder sentido. En cambio con tres se da una información suficiente y que es agradable al cerebro cuando lee la fotografía.

Un artículo que leí hace tiempo decía: “Un solo elemento transmite soledad. Dos elementos quedan demasiado perfectos y equilibran en exceso la imagen. Cuatro son demasiados para organizarlos...” Por eso tres es un buen número que, además, suele ser muy atractivo para las personas en fotografía.





Ten en cuenta el lenguaje de los colores

Los colores nos hablan, aunque en un lenguaje algo especial, el de los sentimientos y las sensaciones.
Los colores se agrupan en dos grupos, los cálidos y los fríos (Ejemplo de cálidos: Rojo y Amarillo. Ejemplo de fríos: Verde y Azul).

Cuando tomamos una fotografía tenemos que tener en cuenta los colores que entrarán en el encuadre, ya que estos van a afectar psicológicamete al observador. Por ello tal vez queramos expresar una sensación, como la soledad, y un color cálido, como el amarillo de un día soleado no causará el mismo efecto que una luz azulada y fría que transmita esa sensación de soledad con más fuerza.

Otro tema importante a tener en cuenta con los colores es el contraste de estos. Esto es la diferencia de luminosidad entre las partes más claras y más oscuras de nuestra fotografía.

También podríamos mencionar el blanco y negro, pero eso lo haremos en otro capítulo.






“El vacío” o espacio negativo

Esta regla está opuesta a otra que vimos antes, la de rellenar el encuadre. A diferencia de la otra, esta sí busca que nuestro sujeto principal no ocupe todo, sino que ocupe una pequeña parte.

Ahora bien, el resto del espacio no ha de contener demasiada información, por lo que generalmente se suele rellenar con fondos de color uniforme o negros y blancos.

Se usa para transmitir sensaciones de soledad, calma, aislamiento... Pero, por lo general, usaremos otras composiciones para transmitir estas sensaciones, por lo que no lo usaremos demasiado.




Aprende a buscar la S

Las curvas en fotografía, especialmente las que tienen forma de S, son un elemento muy recurrente. Sirven para transmitir movimiento, dirigir la mirada o expresar sensualidad, según el elemento principal.
Por ejemplo, tenemos las curvas de una persona o las curvas de un camino.





No te olvides del 3D

Aunque las fotografías se tomen en 2D, tienen que tener cierta tridimensionalidad. Esto se logra al poner el sujeto principal en un plano distinto del fondo, así conseguimos una profundidad de campo que dote de esa tridimensionalidad nuestra imagen y no sea plana.

¿Qué hay que tener en cuenta? Primero que el fondo y el primer plano no se contradigan ni obstaculicen. Esto se ve muy claro en la fotografía macro, en la que en un primer plano se puede situar una mariposa y el fondo ser una mancha uniforme de color verde. De este modo el fondo no distrae la atención de la mariposa.

Para aplicar esta regla tenemos que aprender a hacer buen uso de la PDC o profundidad de campo, la cual variaremos con la apertura de diafragma.





Colocar el horizonte correctamente

En fotografía el horizonte no tiene porqué ser solo la línea que separa la tierra del cielo. Puede ser cualquier línea que separe dos cosas de forma contrastada. Por ejemplo una línea que separe dos colores en una pared, o la línea que separa un muro del fondo. 

Pero lo que hay que tener en cuenta es que no debemos colocar esta línea del horizonte, o divisoria, en el centro de la imagen. Si lo que fotografiamos es una puesta de sol sobre el mar, sería conveniente que la puesta de sol (el cielo) ocupe 2/3 de la imagen y el tercio inferior sea ocupado por el mar. 

¿Por qué? Porque si lo situamos en el centro estaremos dando una sensación de excesivo equilibrio que dotará de monotonía a nuestra imagen y que tampoco dejará entender bien cual es el sujeto principal.
 En el caso de la puesta de sol que hemos mencionado, si esta ocupa 2/3 estaremos diciendo que ese es el sujeto principal, pero al añadir el mar en el otro tercio, incluimos en la descripción que es una puesta de sol sobre el mar, dando así más detalles que harán que nuestra fotografía cobre más sentido. Lo mismo ocurre en otras circunstancias.





¿Falta alguna?

Aunque parezcan muchas no son fáciles de aplicar una vez las tienes un poco en cuenta, las aplicaremos por inercia. Y de hecho estar reglas son generales, cada tipo de fotografía tiene también sus propias reglas. Pero dentro de este grupo general hay otra regla que, normalmente, tenemos que entrenar un poco más y que es importante: “La regla de los tercios”.

Pero dado que este artículo ya está siendo un poco largo, las veremos en la próxima entrega.

Eso sí, como conclusión me gustaría recordar que las reglas están para romperse. Las usaremos en la mayoría de nuestras fotografías, pero en otras el no aplicarlas puede dar otro significado muy atractivo. Con el tiempo y la práctica descubriremos cuando usarlas y cuando romperlas.

La mirada del fotógrafo I ¿Qué es? y ¿Por que es importante?

Este artículo es el primero de una serie de artículos relacionados con un tema en común, “la mirada del fotógrafo”.

 La idea es recopilar algunos conceptos y consejos útiles, especialmente para los más nuevos en la fotografía, de modo que puedan adquirir esta habilidad, por llamarla de alguna manera.

 Pero, ¿Qué es mirar como un fotógrafo?

Realmente la respuesta puede ser muy amplia y verse modificada por quien la responda. Sin embargo, se puede decir que es aprender a ver como ve la cámara, pero sin mirar por ella. Es decir, ver con nuestros ojos lo que veríamos con la cámara.

Quizás lo más sencillo para muchos, al empezar, sea empezar a ver las cosas como si tuvieran un rectángulo delimitador e incluso empezar a aplicar la regla de los tercios.

Pero ver con la mirada del fotógrafo va más allá. Significa fijarse en los colores, ver en blanco y negro, aprender a leer los distintos tipos de luces e incluso a posibles retoques futuros en post producción.

Un ejercicio muy interesante consiste en usar una lente fija o prime de longitud focal normal, es decir, entorno a los 50mm. Cada ojo humano tiene una visión que equivale a 48mm. De ahí que una lente tipo 50mm sea tan útil, ya que se asemeja mucho a la visión humana.

Si nos acostumbramos a ver nuestro mundo con esta focal a la larga nos daremos cuenta de que nuestra vista se ha acostumbrado a esa longitud focal y que aún sin la cámara podemos ver igual que con ella. 

Esto no se logra en un día, está claro. Pero es un buen paso para empezar, aunque no es el más importante ni es indispensable.

Ahora bien, ¿por qué es importante aprender esta habilidad?

Por que nos hará más rápidos y precisos. Nos ayudará a encontrar imágenes potenciales y también nos facilitará mucho trabajo.

En lugar de necesitar 30 segundos o un minuto para tomar una imagen, podremos hacerlo en unos segundos. E incluso podremos ajustar nuestra cámara con unos determinados valores que sean los que necesite la escena que tenemos delante sin ni siquiera comprobar si son correctos, pues al haber aprendido a leer los factores determinantes (tipo de iluminación, cantidad de desenfoque que se busca, etc...) podremos saber que valores necesitaremos.

Claro que esto último suena al sueño de todo fotógrafo, pero no es tan sencillo. Esta última habilidad no es nada fácil de lograr. Requiere mucha práctica. En mi caso, hace ya 2 años que empecé a tomarme esto en serio y ahora soy capaz de ajustar los valores de mi cámara de forma aproximada, pero aún tengo mucho camino que recorrer.

Es cierto que no es indispensable saber hacer esto pero, ¿no es cierto que se nos puede presentar una imagen por sorpresa y tener solo unos pocos segundos para tomarla? En ese caso, si no tenemos la cámara configurada, será útil poder hacerlo de forma instantánea para no perder el momento clave.

Para hacer esto también es importante otro factor: Conocer nuestra cámara. De manera que aún sin mirarla demasiado sepamos ajustar el ISO, la velocidad y el diafragma.

Un ejercicio para aprender a saber que valores usar sin mirar la cámara, puede ser el siguiente. Cuando vayas por algún sitio con tu cámara, toma una fotografía, aunque sea algo sin sentido, pero hazla bien expuesta. Ahora fíjate en sus valores y luego mira el entorno. Fíjate en la luz que hay y luego vuelve a mirar esos valores. Haz esto en días soleados, nublados, al atardecer, amanecer, en sombras, zonas iluminadas...

Luego, podrás hacerlo a la inversa. Fíjate en el entorno de lo que vas a fotografiar y piensa mentalmente qué valores usarías. Ahora configura la cámara a esos valores y toma la fotografía. Tal vez te aproximes o estés muy lejos, no importa. Sigue intentándolo. Si la exposición que has logrado no es correcta, haz la foto correcta y compara tus valores con los de la cámara.

Al cabo de un tiempo practicando así mejorarás esta habilidad. Al menos a mi me está funcionado y se que a otros también.

Es posible que haya otras maneras, pero como esta es la que conozco, es la que os comparto. Y esto es todo por hoy. En el próximo artículo hablaré de la composición y algunas reglas que es útil seguir. 

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jueves, 27 de octubre de 2011

¿Qué compro?

Con frecuencia veo mensajes en los foros de personas que preguntan qué comprar ya sea en cámaras, objetivos, filtros, etc.

De igual modo algunas personas me hacen esta pregunta cada cierto tiempo. Y veo que muchas veces la respuesta suele ser tirar al equipo más caro, refiriéndose a aquella frase de “burra grande ande o no ande”. Es decir, más vale que sobre que no que falte. Pero esto no tiene porque ser así.

Me explico. En mi caso no hago fotografías de aves ni animales salvajes, por lo que no necesito un teleobjetivo. Sin embargo, ¿porqué no comprar un 70-300mm? Total, si no necesito los 300mm, siempre los tendré ahí. Pero resulta que si yo voy a usar esas distancias tan largas dos veces en mi vida, es una inversión infructífera y, por otro lado, estoy pagando por ello. ¿No es mejor comprar un 85mm prime si es la longitud focal que más uso?

 En mi caso soy un amante del 50mm. Veo en el mercado el Canon 50mm f1.8 (que ya tengo) que logra capturar muy bien las fotografías. Pero, por lo general, muchas personas recomiendan comprar el f1.4, que sale por un ojo de la cara y el 1.2 ya sale por todos los órganos vitales del cuerpo. La cosa es que dicen que el f1.8 es muy plasticoso, autofocus lento, ruidoso.. Y no digo que no sea así, pero... Yo no necesito un autofocus USM de última generación, no voy a dedicarme a hacer fotografías en sitios que necesite silencio (en cuyo caso siempre puedo tirar de manual), si tengo cuidado no tiene porque romperse el objetivo por muy plasticoso que sea.

 ¿A donde quiero ir a parar? A que yo compré lo que necesitaba y algo que estaba por encima de mis opciones. Tengo un amigo bastante caprichoso que compró la mejor EVIL de su día y ahora su hermano ha comprado el modelo superior, con un objetivo 500mm. Claro, él no será menos, y se ha comprado un 500mm. Lo mejor de todo es que este amigo no necesita una longitud focal más allá de 35mm, pues viendo sus fotografías están entre el 14mm y los 35mm. Como él mismo me dijo una vez, no quería un tele porque son grandes, pesados y no tiene ninguna necesidad de hacer fotografías a larga distancia, solo quiere un objetivo para viajes ocasionales y fotos de familia. ¿No es mejor invertir ese dinero en comprar un objetivo prime? ¿En iluminación? ¿En pagar la hipoteca? Bueno, ahí no me meto... Muchas veces nos cegamos viendo las características y nos quedamos tan embobados que abrimos la billetera y sacamos la visa cueste lo que cueste y este no es siempre el mejor camino.

 Personalmente recomiendo que cada uno compre “solo” lo que se adapte a uno mismo. Se ahorrará dinero, normalmente, y tendrá un equipo acorde a lo que busca. No digo que comprar más de lo que necesitas está mal. Y si te lo puedes permitir genial. Pero vivimos una crisis mundial de la que nadie sabe salir y nunca está de más asegurarnos de que lo que compramos es lo que necesitamos.

 El amigo de antes compró un filtro CPL de 90€. El mío costo 20€ si mal no recuerdo. Hay filtros que cuestan hasta 150€. Y por lo que he leído y oído la mejora de calidad en realidad no es tanta como para merecer esa inversión.

 Así que, tal y como hice el otro día, vuelvo a citar a Manuel Fuentes “No hay cámaras mejores que otras; pero sí hay cámaras que se adaptan mejoras a nuestras necesidades que otras”.

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