viernes, 10 de junio de 2011

Retrato: “Ese de la fotografía no soy yo, aunque se parece”

Quien ha hecho una fotografía de retrato a una persona, seguro que se ha topado con este problema, ya sea de forma consciente o inconsciente. ¿A quién no le han dicho: “Está muy bien la foto, pero me veo raro/a”? o ¿”Qué le hiciste a la foto, yo no soy tan feo/a”?

Lo curioso del caso es que quién hace de modelo sí tiene su parte de razón. Me voy a explicar.

Todo se reduce a una cosa tan simple que es fácil no darse cuenta de ello. Seguro que todos en nuestra infancia ya fuimos capaces de verlo, pero es algo que con el tiempo parece perder trascendencia en nuestra vida, de ahí que sea fácil olvidarlo.

Me estoy refiriendo a “cómo se ve uno mismo”. Y para ilustrarlo voy a poner de ejemplo lo que me pasó justo ayer.

Como sabréis, por las fotografías que he publicado ayer en el blog, estuve haciendo retratos a mi padre. Cuando le enseñé las fotografías, además de adularme (típico en los padres), no paraba de repetir que se veía raro. Y entonces se me encendió la chispa: “Él nunca se ve así”.

Una persona no puede salir físicamente de su cuerpo para verse. Si uno desea ver cómo es físicamente suele recurrir a un espejo. Y sí, este muestra una realidad pero algo distorsionada. ¿En qué sentido? En el sentido de que lo que muestra es un reflejo y no el cómo es uno realmente.

Por eso, mi padre cada mañana se mira en el espejo cuando va a lavarse la cara y, con el paso de los años, el se conoce solo por su reflejo, que es lo que ve cada día.

Ahora, cuando se ve en una fotografía, ya no está viendo su reflejo, sino su yo real, el que él no ve a diario, el que apenas conoce y se le hace raro.

A continuación pongo una imagen que muestra esto. A la izquierda el reflejo, a la derecha la original.

Una persona, dos rostros
Como se puede apreciar, son muy parecidos, pero lo cierto es que cambian bastante. Para mi, que cada día he visto a mi padre en su rostro real, sí se me hace muy raro verlo en “modo espejo”.

Leyendo un libro de fotografía que fue editado en el año 1969, decía el autor que se había topado con este problema frecuentemente. Su forma de solucionarlo consistía en que a la hora de revelar el negativo lo ponía del revés, con lo que lograba que se viera el rostro de la persona retratada como si estuviera frente a un espejo. La cosa es que, según comentaba, esto agradó a bastantes clientes que de inicio no se reconocían.

Hoy en día es raro que alguien revele negativos en su casa, pues casi todos hemos pasado al formato digital. Ahora nuestro negativo es el formato RAW. Pero tanto si se dispara en RAW como en Jpeg u otro formato, podemos hacer lo mismo de una forma rápida y, así, evaluar resultados e incluso mostrarlos a la persona retratada por si le gusta más.

Para hacerlo basta con abrir nuestra imagen en Photoshop, ir a imagen - rotación imagen - voltear horizontalmente. Y con esto ya habremos conseguido dicho efecto “reflejo”.

Espero que esto os pueda ser útil y os ayude a entender porqué algunos de los retratos que hacemos no acaban gustando tanto a la persona fotografiada. Yo en algún momento llegué a frustrarme con la persona que hacía de modelo porque no paraba de quejarse. Ahora sé porqué.

Hasta pronto.

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